miércoles, 29 de febrero de 2012

LOS FRESCOS DE SAN CLIMENT DE TAHULL

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ANÁLISIS
A continuación pasamos a realizar el análisis y cometario de una obra de arte . La obra propuesta es  el conjunto de frescos de la iglesia románica de San Climent  de Tahull.
El fresco está situado en el ábside en un lugar que, en principio, desaconseja  la pintura pues es un espacio cóncavo que resta protagonismo  y dificulta la labor de plasmar las imágenes.  La pintura románica es totalmente dependiente de la arquitectura y contribuye a  difundir el mensaje que el edificio de la Iglesia transmite. La iglesia es la casa del señor y es el lugar donde los feligreses acuden a pedir a la salvación. Estos aspectos de la simbología de la pintura   y del arte románico en general los desarrollaremos más adelante en el comentario.
Como  hemos dicho es un fresco pero en este caso  se retoca con el temple permitiendo  la aparición de tonalidades y  profundidad, así los colores no son totalmente planos. El uso del fresco exigía una serie de preparaciones sobre el  muro de acondicionamiento previo. Se superponían varias capas de cal fresca y sobre esta se empezaba a dibujar, muchas veces con un dibujo preparatorio previo,  de tal  manera que el color se imprimía en la pared y resultaba con más brillo.  De hecho, en el caso de las pinturas de San Climent, estas fueron retiradas de sus muros  pero aun se conservan huellas de las escenas en las capas  más profundas.



 Así al artista románico  tenía que trabajar de manera muy rápida  y completando grandes superficies en poco tiempo. Los colores son fundamentalmente planos pero en este caso presentan la singularidad de estar retocadas al temple, que como hemos dicho, le dan cierto carácter de profundidad  del que otras pinturas románicas carecen. Estos colores, planos  y   puros, aplicados a grandes superficies aplanan la composición. Su gama es muy enriquecida (azul, verde) y lo alejan del románico francés para acercarlo más a los modelos bizantinos,  llegados seguramente a través de Italia. Acuden a nuestra  imaginación aquí los iconos bizantinos o incluso los mosaicos de san vital de Rávena  

  


Todo esto, unido a los colores planos,  está el predominio casi absoluto del trazo, en concreto una  línea negra gruesa que sirve para determinar los contornos y reforzar la idea  que se quiere representar. Además aquí el uso del color no es en absoluto al azar, sino que hay una fuerte implicación simbólica en su elección ( azul-divinidad, por ejemplo) Esta línea enérgica  dibuja en unos pocos trazos la figura principal del Cristo Pantocrátor, el rostro de este se puede resumir en líneas dispuestas geométricamente, que contribuyen a profundizar en esa idea de solemnidad y eternidad buscada por la pintura románica. Triángulos, semicírculos  componen el rostro de Cristo  y dibujan los pliegues de los ropajes. Esta búsqueda de la geometría ayuda a agrandar al Cristo y le da ese aire solemne y atemporal que hemos comentado antes.
 La perspectiva desaparece y lo única que queda es la llamada perspectiva jerárquica  en la cual se tiende a representar a mayor tamaño aquellos aspectos más importantes.  En este desinterés por el espacio característico de la pintura románica va a jugar un papel fundamental el color, pues el fondo  se compone, no de referencia arquitectónica o paisajísticas, sino de bandas  horizontales de color  que recuerdan más a los fondos de las ilustraciones de un Beato, como el famosos Beato de Liébana, que fácilmente los podemos reclamar como fuente de inspiración para esta obra. El interés por el movimiento que podía interesar a los artistas de otras época aquí desaparece por el hieratismo más absoluto y la frontalidad, no hay ningún tipo de preocupación por la anatomía que se reduce a meros esquematismos en pies y manos  y sí una búsqueda por la simetría  y el equilibrio, además del llamado horror vacui característico. Finalizando con los aspectos técnicos tenemos que decir que las líneas crean una composición totalmente cerrada que  atrae la atención, justo a la zona del ábside, reforzando así el mensaje religioso.
La  temática es religiosa y en concreto se representa  una escena del Apocalipsis del san Juan, en el aparece Cristo Pantocrátor o Cristo en Majestad, cumpliendo con todos los preceptos de la representación de la Gloria del Señor o Maiestas Domini . En ella apar3ece Jesucristo en el día del Apocalipsis, con la biblia en la mano, donde se puede leer ” Ego sum  lux mundi” ( Yo soy la luz del mundo)  las letras griegas Alfa y Omega ( Yo soy el Alfa y el Omega, el principio   y el final), la figura de Cristo está en la mandorla o almendra mística y a su alrededor se disponen el Tetramorfos, es decir, los cuatro evangelistas, acompañados de sus símbolos ( e león, el buey, el hombre y el águila)
 El conjunto se divide entres planos : el Cristo Pantocrátor en el ábside, después una hilera, con los apóstoles y la Virgen María, como intercesores de la Humanidad ante Dios yen un tercer plano , debería encontrarse el plano terrenal , pero este se ha perdido.
El conjunto se beneficia de la existencia de una ventana que  rompe el ritmo de los apóstoles, pero sobre la que se sitúa la figura de Cristo, redundando así en la idea de salvación  a través de Jesucristo. Además durante la celebración de la misa, los rayos de luz debían deslumbrar a los feligreses, realzando ese  mensaje de salvación a través de Cristo.
COMENTARIO
Pasamos ahora a  comentar los aspectos más significativos de esta obra. Veremos aquí por qué esta obra ha pasado a ser ejemplo cumular de la pintura románica española, y aun, europea.
Los frescos de San Clemente son el arquetipo de la pintura religiosa románica .Se tata de una pintura de gran complejidad simbólica, basada en el trazo convencional, en colores puros e intensos, en la geometría de las formas y en el desapego por la perspectiva ( espacial) el resultado es una fusión entre  la iconografía bizantina, el clasicismo paleocristiano y  lo códices  y miniaturas prerrománicas ( Beatos)
Los frescos de  san Clemente no fueron fruto de la evolución de la pintura de la región, sino una creación única en la que se unen multitud de factores ( influencias italianas, francesas, mozárabes…) cuyo impacto provocó innumerables imitaciones (Santa  María de Tahull, San Juan De Tahull…)  que no lograron superarlo. El maestro de Tahul, probablemente italiano, parece adscrito a la influencia que llegaba de Italia y que arraigo en Cataluña  a principios del siglo XII.
Merece mención aparte la cuestión de la finalidad de la pintura románica. Como hemos dicho, la preocupación del artista románica no era representar la belleza de los cuerpos, no un paisaje hermoso, sino transmitir  fácilmente, de una manera muy expresiva, la fuerza de un mensaje religioso, la idea del Juicio Final. La pintura contribuye así al papel de las Iglesias como trasmisoras de un mensaje, Evangelios en piedra se ha dicho de ellas. Además la pintura románica, unido al marco especial de la arquitectura románica (de interiores oscuros), de dimensiones casi humanas, tiene un papel en la liturgia de rodear al fiel  y unirlo al rito religioso, por ello algunos teóricos han hablado del “realismo mágico” de la pintura románica, por que contribuiría a crear un ambiente místico  en unión a la luz de las velas, la misa y la arquitectura, en la que sobresaldrían las figuras poderosas de Cristo pantocrátor.  

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